Las masillas son productos muy útiles para realizar pequeñas reparaciones antes de pintar una superficie. De textura plástica similar a la arcilla, se utilizan para tapar grietas en las paredes y, sobre todo, para hacer reparaciones de chapa en coches y otros vehículos. Se presentan en forma de pasta en un bote metálico y las más corrientes hay que mezclarlas con un catalizador para que fragüen. Son productos muy útiles, sí, pero a la vez delicados.

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Masillas: ¿cómo las conservo en buen estado?

A continuación te damos 7 consejos para mantenerlas en buen estado:

  1. Asegúrate que la masilla que compras no está caducada. Es inevitable que una masilla vaya curando con el tiempo. Cuanto más fresco sea el producto, más tiempo se conservará.
  2. No mezcles el catalizador directamente en el bote de masilla. El catalizador acelera el proceso de curado de la masilla, así que todo lo que mezcles, tendrás que utilizarlo en el momento. Si haces una mezcla aparte de la cantidad que vas a utilizar, podrás conservar el resto para otra ocasión. Normalmente, para hacer la mezcla se utilizan espátulas.
  3. No vuelvas a introducir la espátula en el bote de masilla después de mezclarlo. Un poquito de catalizador puede acelerar el proceso de curado de una cantidad grande de masilla. Por eso, asegúrate de mantener el resto de masilla que quieres conservar lejos de cualquier partícula de catalizador.
  4. Asegúrate de dejar el bote bien cerrado después de utilizarla. Precisamente, lo que buscamos en una masilla es que endurezca al estar en contacto con el aire y, si el bote no está bien cerrado, la próxima vez que quieras utilizarlo te encontrarás con un bloque duro como la piedra que no servirá para nada.
  5. Conserva tus masillas en un lugar fresco y seco. Suena a perogrullo pero el calor acelera el proceso de endurecimiento de la masilla, así que lo ideal es almacenarla en un garaje o sótano fresquito y sobre todo, que no le dé el sol.
  6. Compra un formato adecuado para el uso que vas a darle. Si no tienes pensado hacer muchas reparaciones, busca un bote pequeño. Ahora hay formatos especiales para bricolaje, con los que ahorrarás en dinero y en disgustos por tener que tirar el resto después.
  7. Por muy bien que conserves tu masilla, llegará un momento que acabes el bote, y entonces asegúrate de tirar el bote en el lugar apropiado. El medio ambiente te lo agradecerá.

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Conservando de esta forma la masilla para automóviles, la tendremos lista siempre para su uso.

Para conocer las clases de masilla de automoción, no olvides visitar este post: Masilla de automoción, con las que podrás reparar tu vehículo de una forma fácil y eficaz.