Las cintas adhesivas cuentan con una serie de propiedades mecánicas que las caracterizan, y que definen el tipo de aplicación para el que son más adecuadas. Entre estas propiedades encontramos la elongación.

Como cualquier otro material las cintas adhesivas  tienen una serie de propiedades mecánicas, que es necesario conocer a la hora de seleccionar una de estas soluciones adhesivas para una aplicación concreta. Entre las propiedades mecánicas de un cinta destacan algunas como la resistencia a la fractura, el límite elástico, el módulo de elasticidad o la elongación, de la que nos ocupamos hoy en mayor profundidad.

¿Qué es la elongación?

La elongación (o alargamiento) es una magnitud que mide el aumento de longitud de un material cuando se le somete a un esfuerzo de tracción antes de su rotura. Se expresa como tanto por ciento respecto a la longitud inicial. La elongación está directamente relacionada con la resistencia a la fractura, otra propiedad mecánica definida como la fuerza máxima por unidad de área que debe aplicarse en un objeto para destruir la unión.

Dependiendo del nivel de elongación de una cinta adhesiva pueden dividirse entre cintas adhesivas elásticas, cuando la elongación es alta; y rígidas, cuando su resistencia a la fractura es alta.

¿Cómo se mide la elongación?

Para conocer el nivel de elongación de una cinta adhesiva se realizan pruebas en laboratorio entre las que destaca aquella en la que se coloca un trozo de cinta, y se estira de ambos extremos en direcciones opuestas hasta que la cinta se rompe, utilizando un equipo denominado Sistema Universal de Ensayos de Tensión, Compresión, Flexión y Pelado.

¿Cuándo necesitamos una alta elongación?

Algunas de las aplicaciones para las que necesitamos una alta elongación son por ejemplo todas aquellas relacionadas con el embalaje y el cerrado de cajas, ya que es necesario asegurar las mercancías durante el transporte. Un ejemplo de estas cintas sería la Gama Azul de MIARCO, o el precinto PP Caucho. También es necesaria una alta elongación en las cintas adhesivas de doble cara utilizadas en aplicaciones en las que la cinta deba soportar un gran esfuerzo de tracción, como sucede en las cintas flexográficas de espuma. En el lado opuesto, con una elongación baja encontraríamos la cinta aislante o la cinta de aluminio.