Si eres un apasionado del bricolaje no te puedes perder el artículo de hoy, te contamos su historia, cómo ha ido evolucionando y su especial vinculación con las cintas adhesivas ¿quieres saber más? Continúa leyendo.

¿Cuándo nació el bricolaje?

El bricolaje, o DIY en inglés, nació en los años 50 del siglo pasado como una tendencia en la que frente a la industrialización, en la que las máquinas y la producción en cadena eran las grandes protagonistas, se buscaba crear productos únicos, fundamentalmente hechos a mano, volviendo a la tradición y a la artesanía.

Con el paso de los años el bricolaje ha ido evolucionando, hasta convertirse en todo un mundo lleno de posibilidades, que nos permite transformar o reparar cualquier cosa que podamos imaginar, creando nuevos usos para los objetos y dando una segunda vida a piezas que posiblemente habríamos tirado a la basura, por lo que DIY y reciclaje van muy unidos. En el mundo del bricolaje el único límite es la capacidad creativa y la imaginación de cada persona.

Bricolaje y cintas adhesivas

Para poner en marcha un proyecto de bricolaje, además de mucha creatividad y algo de maña, hay una serie de herramientas imprescindibles: un martillo, un destornillador, una taladradora…y por supuesto cintas adhesivas. Podríamos decir que las cintas adhesivas también han ido evolucionando junto con el bricolaje, y se han ido adaptando desde el mundo industrial, para satisfacer las necesidades del manitas o amante del bricolaje. Actualmente, existen infinidad de cintas adhesivas, que nos permiten entre otras muchas cosas: unir, reparar, proteger…

Cuando hablamos de cintas adhesivas para reparar, rápidamente nos viene a la cabeza la cinta americana, por algo es la más utilizada en todo el mundo.  Pero no es la única, existen casi tantas cintas adhesivas como reparaciones, por ejemplo la cinta autovulcanizable con la que reparar una fuga en una manguera será cuestión de minutos. Otra cinta que no debe falta en tu caja de herramientas es la cinta de aluminio, indispensable a la hora de reparar y sellar tuberías y conductos de calefacción, aire acondicionado, refrigeración…

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Aplicación de cinta de aluminio

Las cintas adhesivas son imprescindibles en muchos proyectos de bricolaje, especialmente de pintura o decoración, para proteger todo aquello que no queramos manchar, y aquí sin duda la cinta más conocida es la cinta de carrocero. Aunque si hay una cinta adhesiva que se ha convertido en protagonista de los DIY más creativos es las cinta washi o de papel de arroz, la protagonista de los trabajos más delicados y creativos, ya que permite dibujar líneas perfectamente definidas. Además, la cinta washi decorada con todo tipo de motivos, está de moda y se utiliza cada vez más en el mundo del scrapbooking.

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Cinta washi o de papel de arroz

En cuanto a las uniones, las cintas adhesivas han pasado a ocupar un lugar clave ya que permiten al manitas olvidarse de clavos, tacos y taladros, consiguiendo uniones seguras y duraderas. En este ámbito sin duda las grandes protagonistas son las cintas de doble cara, en todas sus versiones y con multitud de aplicaciones que van desde fijar un cuadro a la pared, a pegar fotografías en un álbum o colocar un aplique en el baño. Aunque hay otra cinta de la que no podemos olvidarnos, se trata de la cinta adhesiva aislante, un clásico que nos ayuda a unir y sellar cables.

 

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Cintas doble cara en moqueta

 

Como veis las cintas adhesivas están totalmente ligadas al nacimiento del bricolaje y se han convertido en elementos imprescindibles dentro de la caja de herramientas de cualquier manitas.

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