Dentro de la Gama Azul de precintos, los usuarios pueden encontrar tanto una línea para el precintado manual, como otra para trabajos con precintadoras automáticas.

Aunque ambas son cintas de embalaje, entre ellas existen algunas diferencias que las hacen idóneas para aplicaciones distintas. La primera diferencia entre ambas es la longitud del rollo, en el caso del precinto automático los rollos tienen una longitud de entre 6 y 15 veces mayor. Además, también el espesor del soporte de la cinta es superior, ya que este precinto debe ser capaces de resistir las tensiones propias de los trabajos a velocidades altas, que pueden provocar roturas en el rollo, generando problemas como paradas de producción. Además, también estas cintas para el cerrado automático de cajas suelen contar con cantidades de adhesivo superiores, que mejoran la adhesión.

Ventajas de las cintas para cerrado automático de cajas

La necesidad de utilizar un precinto automático o uno manual se deriva de diversos factores, aunque las razones principales están directamente relacionadas con la mejora de la productividad para empresas que trabajan con grandes volúmenes, ya que gracias al precinto automático consiguen alcanzar una mayor velocidad, consiguiendo cerrar un mayor número de cajas en menor tiempo. Además, con las cintas de embalaje automáticas al ser rollos de mayor longitud, la frecuencia en el cambio de rollo también es menor, algo que favorece también a la productividad.

Aplicaciones más comunes

La aplicación fundamental de estas cintas es el cerrado automático de cajas, que podemos encontrar en todo tipo de industrias de sectores como el de la alimentación.

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